YO SOY inmortal
A.M. King - Arcangelo Miranda












parte 1- del capí­tulo 2
V.I.T.R.I.O.L. 
Visita Interiora Terrae Rectificando Invenies Occultum Lapidem Veram Medicinam

-Visita el interior de la tierra y rectificando encontrarás la piedra escondida que es la verdadera medicina-
 
Cuando el Conde de Cagliostro fue condenado a muerte por la Inquisición, todos sus objetos y  sus manuscritos fueron dados a las llamas en  Piazza della Minerva, en Roma. Algunos textos se salvaron; uno de ellos fue el texto del Ritual de la Masonería Egipcia, exhumado por Cagliostro, y del cual se había proclamado Gran  Maestro o, más precisamente, Gran Cofto.

Este texto se salvó ya que Cagliostro había producido copias para sus Estudiantes y las había validado con su sello, la serpiente atravesada por una flecha en el acto de morder una manzana, representando  la S (la serpiente) y la I (la flecha) las iniciales en francés de Superior Desconocido – Supérieur Inconnu -, uno de los máximos grados de las sociedades secretas iniciáticas.

Lo que más interesaba del rito egipcio era el procedimiento de la regeneración física y de la inmortalidad psíquica. Éste era un método secreto enseñado por  Cagliostro a sus discípulos  para que cada cincuenta años pudieran rejuvenecer en cuerpo y espíritu, anulando los límites humanos.

Es un procedimiento bastante “banal” si no fuese por la imposibilidad de identificar la  “Materia Prima”, la sustancia basilar de todo el procedimiento.

Sin ser muy experto en los procedimientos de Alquimia, es una ciencia que conozco bien y quiero hacer comprensible para el gran público su valor y sus mecánicas. Por lo tanto es  del concepto de  Materia Prima que quiero partir para tener una base para este libro.

El ritual de la inmortalidad recita que al 33° día (de los 40 necesarios) el adepto consumirá un grano (1 grano = 0,0648 g) de Materia Prima y tendrá una tremenda convulsión de nervios, transpiración general y una evacuación general de todas las partes del cuerpo.

El 34° día el adepto consumirá una segunda dosis de un grano de la misma Materia Prima en seguida de lo cual perderá la conciencia, tendrá convulsiones más fuertes que las precedentes y se le caerán todos los dientes.

El 37° día tomará la tercera y última dosis de un grano de  Materia Prima; en este mismo día el adepto despuntará una nueva piel y nuevos dientes.
Pero, ¿es talmente inidentificable esta  “Materia Prima”? En otra parte del ritual dice:  “Sabed que esta Materia Prima existe siempre en las manos de los elegidos de Dios y que para llegar a obtenerla, no es necesario ser grandes, ricos o poderosos, sino ser totalmente amados y protegidos por Dios. Yo os puedo confirmar que con un grano de esta Materia preciosa se puede hacer una proyección al infinito”.

Por lo que me ocurrió a mí, puedo decir que esta afirmación  es verdadera.  El alquimista, con los instrumentos del arte, dice querer transformar el plomo en oro. Pero en realidad sigue una disciplina iniciática para transformar al hombre profano en el hombre iniciado y, a través de la muerte mística, llegar a la reestructuración del hombre primitivo haciendo nacer al hombre edénico o  cristo resucitado.

La condición del simbólico hombre edénico es la de un organismo puro, en el cual las energías de los planos superiores pueden entrar y volver a salir para retornar a ellos  en modo libre y fluido, después de haber cumplido el trabajo para el cual se había hecho necesaria su venida a este mundo: la organización de formas cada vez más complejas de vida, y la victoria sobre las leyes de la física; en una palabra, experiencia material.
En esta condición edénica el cuerpo contiene en su interior la Materia Prima, la cual ejercerá su actividad de hacer fluir la energía vital o universal, o sea, la vida misma.

¿Qué es la vida? ¿Por qué se muere?

¡La vida es movimiento! Si no está más este movimiento, se muere. ¿Cómo se hace para morir? Se deben perder o volver inactivas en el interior del cuerpo las sustancias que conectan el cuerpo físico a los cuerpos más externos, de modo de anular este movimiento. Estas sustancias son identificables bajo la categoría de Materia Prima.

En alquimia se debe hacer una sustancial diferencia entre la Prima Materia y la Materia Prima. Por Prima Materia se entiende una energía no material/física de la cual todo lo creado y las energías materiales (electricidad, magnetismo, etc.) provienen: hablamos de energía del universo cuántico,  también conocida como prana, Ki, energía orgónica (la del tristemente desaparecido Wilhelm Reich, quien por sus increíbles descubrimientos fue llevado a prisión, donde murió misteriosamente), el Élan Vital de Henri Bergson y llamada en al menos otros cien modos; pero a mí me gusta llamarla Energía del Punto Cero y es la Vida misma.

Esta Energía es la Prima Materia y por solidificación (esto es lo que hace un proceso alquímico), se transforma en Materia Prima. Esta Materia Prima, de la cual más adelante se hablará abundantemente,   es un estado de la  materia en el cual la materia misma no se comporta  como lo hace normalmente.

La asonancia con el hombre edénico se torna clara: un hombre normal que se transforma en un hombre edénico, puro, no se comporta más como se comportaba antes. Se está en el mundo sin ser más de este mundo.

La pregunta de partida sobre la cual apoyar la reflexión que nos acompañará durante todo el libro es: el cuerpo de un  Maestro Ascendido y el de un hombre común, ¿en qué se diferencian? Estoy hablando del cuerpo, no del estado psíquico que consideramos ciertamente diferente: ciertamente en el estado de salud, ciertamente en el hecho de que en él no habrá un solo gramo  de toxinas o venenos o placas fecales deshidratadas  bloqueadas en el intestino o placas mucosas.

Esto en lo que tiene que ver con “lo que no hay”. Pero, en cambio, ¿qué cosa hay, además? Hay la Materia Prima, en cantidad abundante y activa, por medio de la cual la  Vida entra en el cuerpo físico, cumple esa experiencia, luego sale de él y vuelve al Yo universal bajo la forma de conciencia.

Es imposible amar algo más de  cuanto se tenga percepción de amor por uno mismo. Puedes amar lo que está fuera de ti sólo cuanto te amas a ti mismo, motivo por el cual no se pueden considerar superiores los animales respecto a uno en cuanto “ser humano”.

Por lo tanto, decir que se ama más a los animales  que  a los seres humanos al punto tal de considerarlos superiores, además de no ser coherente, se da el  caso de que es también imposible.
Antes de abrazar causas externas a nosotros, tenemos que hacer total luz sobre nosotros mismos, de otro modo cada opinión nuestra es falseada por el misterio que está aún dentro de nosotros y por aquellas actitudes  que no queremos ver  porque nos acarrean dolor.

Nuestro cuerpo físico es sólo la parte más evidente de nosotros; enseguida alrededor de éste existe otro cuerpo invisible (hay quienes lo llaman etérico, quienes electromagnético, o de otras maneras) en el cual son depositadas formas de pensamiento que son el resultado de nuestro modo dual de pensar. Cuando, en un cierto momento, ya sea por una elección consciente, ya sea  por un trauma,  acordamos que una cosa era así o no era así, se creó una forma-pensamiento que se ubicó en el  Cuerpo Etérico y se enganchó en el físico (por medio de las sustancias extrañas). Éste es el motivo por el cual, si estas formas-pensamiento son re-ESTIMULADAS porque se presenta en el ambiente externo algún elemento que  recuerde el momento en el cual se generó  aquella forma-pensamiento, vivimos una sensación desagradable que tratamos de alejar diciendo que la cosa que la vuelve a estimular es “mala”.

Un ejemplo: si la forma-pensamiento se formó enseguida de un trauma emocional registrado mientras alguien mató un corderito, cada vez que alguien mate un corderito  se registrará una sensación de dolor, y por este motivo, esta causa  es apostrofada como mala.

Un Cuerpo Etérico sin formas-pensamiento  significa pura conciencia a través de la cual se puede uno poner en comunicación con el propio ser interior.

Por este  motivo el valorar  superior o inferior algo externo a nosotros es el resultado de la actividad emocional de estas formas-pensamiento: si lo hacemos es porque nos estamos basando en viejas formas-pensamiento que están reviviendo a causa  de los estímulos y no por reales percepciones de amor.

El amor no juzga, no divide, no ofende ni a hombres ni a animales.

Cuando la Energía Vital circula correctamente, el Yo está realizado; cuando se bloquea  da lugar a la personalidad, y la personalidad, por medio de esta energía bloqueada, se nutre,  siendo siempre aliementada  por la energía vital que empuja, pero no logra circular.

La Energía Vital de la que se habla (Energía del Punto Cero, Orgónica, Prana, Ki, Élan Vital, Energía Taquiónica, etc.) no forma parte del universo material y no puede ser directamente medida con instrumentos materiales, sin embargo es fácilmente deducible, al menos una parte de ella entra en contacto con el universo material y se pueden medir sus efectos. Está regida por el pensamiento: es pensamiento en acción, es actividad  creativa.

Siendo esta Energía, por su naturaleza, viva, cuando entra en contacto con el universo material tiene como objetivo su sobrevivencia y lo realiza organizando formas más o menos complejas de vida, capaces de  contenerla y de hacerla mover.

De hecho aquella parte de la energía que se ocupa de los organismos vivos en el universo material se ocupa exclusivamente del movimiento. La conquista es en términos de  “hacer” para “tener” conciencia.
Su objetivo es la conquista del universo material aprendiendo y aplicando las leyes físicas del universo material.

Esta energía funciona de la mejor manera sólo en presencia de acción  armoniosa o movimiento óptimo y rechaza o destruye  todo lo que está por encima o por debajo  de ella  si le es requerido por el pensamiento  de quien la orienta;  se dice: “el amor cubre todo tipo de pecado” entendiendo como pecado todo lo que recae en el ámbito de la personalidad alterada y por lo tanto de la disarmonía, siendo tales acciones dictadas por el eje  HPA y que tienen que ver con el pasado. Como se puede deducir de lo antedicho,  el fluir de la energía es  condición deseable y natural. Es el “Panta Rei”, el Todo fluye de Heráclito.

La energía de cualquier tipo tiene la peculiaridad de fluir. Hay dos modos para entorpecer este fluir: poner una barrera de algún tipo (en un río hacer un dique) o bien dispersar el flujo (en un río hacer canales de desviación). Admitiendo que la energía  "buena" fluye y que la "mala" se dispersa o se bloquea, se podría postular que en un cuerpo que funciona, la resistencia a dejarse atravesar debe ser  “más baja” respecto a la de un cuerpo que no funciona, enfermo. Tanto sea un bloqueo como una dispersión, aumentan la resistencia al pasaje de la energía creando una energía más densa y por lo tanto una menor circulación en el cuerpo que debería ser atravesado por la energía vital.

Si se interpone un obstáculo a este fluir, en esa zona sobrevendrá una acumulación de energía. Todo esto tiene que ver con resistencia eléctrica  y en el cuerpo la resistecia eléctrica que nos interesa está determinada por la acción de las mitocondrias, corpúsculos celulares que participan en el ciclo energético por medio de su capacidad de producir  y hacer disponibles electrones en el ciclo de  Krebs; al menos en un estado de buena salud. Si  estas verdaderas fábricas de energía son puestas en funcionamiento, las ondas estacionarias de energía, o sea la energía bloqueada, se desplazan y la vida vuelve a fluir en el cuerpo. En las mitocondrias está escondida la llave de la vida y de la muerte.

Cuanto más nos purificamos, apuntando a la vez a un contínuo mejoramiento espiritual con la consecuencia de que se desvanecen las formas-pensamiento,  más se agiliza esta circulación de energía.

Cuando la separación entre espíritu y cuerpo no era tan neta, las vibraciones del ser espiritual comenzaban en la zona superficial  del cuerpo, compenetrándose y manteniendo un mutuo conocimiento: eran en condición  armónica.  Dondequiera que haya una condición disarmónica en el cuerpo, hay un depósito de partículas extrañas a la vida.

Para ser precisos la partícula es formada en el punto en el cual la onda obtiene resistencia (el dique o la dispersión del flujo) por ejemplo, en los cuerpos golpeados por la onda que de algún modo se resisten a ser simplemente atravesadas se crean partículas: los frutos crecen y maduran  porque se resisten a las radiaciones solares, de otro modo no podrían germinar las semillas ni las plantas crecer y florecer. Las partículas que se sitúan en la Esfera Etérica, si bien invisibles y de las cuales hablaba también Leadbeater, son materiales y son creadas por el choque y por la disarmonía entre la frecuencia aberrante del individuo sujeto a la personalidad y las frecuencias de la Esfera Cuántica que se encuentran en esa área.

La inmortalidad es no resistencia y resistencia controladas. Quien resiste crece, madura (envejece) y muere; quien no resiste para nada, desaparece; quien resiste en modo controlado, persiste.


... continúa en el libro


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