YO SOY inmortal
A.M. King - Arcangelo Miranda












parte 3- del capí­tulo
COSAS DESCONOCIDAS 
El hipotálamo es una zona del cerebro que ejerce un control sobre importantes funciones de sobrevivencia, como el equilibrio hídrico, la temperatura del cuerpo,  la asimilación de los alimentos,  los ciclos sexuales y circadianos, la presión arterial, secreción interna de la hipófisis, y muchas otras cosas. Lamentablemente el hipotálamo, estimulado por las emociones, es capaz de vivir una vida propia y, de colaborador de la Glándula Pineal, se transforma en director de orquesta, con la complicidad de la hipófisis, por medio del mecanismo del HPA.

El estrés tiene efectos negativos ante todo sobre la Pineal y, dado que la Pineal puede ser considerada la extremidad superior del  Sistema Simpático, esto trae aparejado un desequilibrio del  SNA (sistema nervioso autónomo). La actividad de la Pineal, a causa del mecanismo HPA emocional prevalentemente en acción con progresiva producción de hormonas suprarrenales, se reduce cada vez más hasta apagarse y,  a una cierta edad, se puede relevar con rayos X que la glándula literalmente se calcifica. De este modo se vive en una condición de estrés que parece sin embargo una vida normal. Llegado ese punto, dado que la  neuro-psico modulación está inhibida, el orgnismo trata de proseguir su existencia por medio del nivel más bajo de regulación, ese tan preciado por los psiquiatras: los neurotransmisores.

Los neurotransmisores son sustancias liberadas también por las terminaciones nerviosas cuando la señal está por extinguirse para consentir la continuidad de la señal. Para la transmisión de las señales nerviosas, el sistema se vale, entre los más importantes neurotransmisores, de la acetilcolina, dopamina, adrenalina, noradrenalina, serotonina, histamina, endorfinas que actúan sobre el  SNC (sistema nervioso central) modificando el estado eléctrico de las células cerebrales las cuales, a su vez, modifican la actividad fisiológica de los órganos.

Endorfinas, encefalinas y dinorfinas son neurotransmisors opiáceos y la endorfina siempre ha sido hecha figurar en la química del placer; en realidad estas sustancias son simplemente sustancias analgésicas, similares a la morfina. De hecho, hay que hacer una diferenciación entre el placer  egocéntrico y el placer cristocéntrico (divino), entendiéndose el primero como aquel pico emocional derivado del logro de un objetivo de la personalidad, como puede ser el logro de un robo al banco; pero el placer divino, el que deriva no de un objetivo egocéntrico, o sea que concluye en sí mismo,  sino cristocéntrico, que acarrea placer también a las situaciones unidas a la persona, se define como química de la alegría y encuentra su modulador en la molécula de la anandamida, del término sánscrito “ananda” usado para expresar  beatitud.

Tal  molécula es producida sólo cuando los sistemas opiáceos y cannabinoides están en perfecto equilibrio.

Las endorfinas pueden ser encontradas, prevalentemente, en la hipófisis y en el hipotálamo. La euforia que se nota en los enamorados (que no responde necesariamente al amor divino entre los seres) puede ser debida justamente al aumento de las endorfinas circulantes así como también todas  las actividades que la gente,  en cuanto manada, busca con el fin de encontrar placer: juegos de azar, cine, teatro, humo, ponen en movimiento el  sistema endorfínico, comprendidas las actividades religiosas, la natación o el jogging, motivo por el cual mucha gente se dedica a ellas en modo habitual.

Cualquier tipo de dependencia, farmacológica o no, da lugar a la producción de una proteína llamada delta-FosB; ésta es una proteína muy estable que puede permanecer en el cerebro por meses después del cese de la exposición y su persistencia reside en la particular estabilidad molecular. Esta proteína crea daños en el  sistema de transcripción  del RNA; errores de transcripción están en la base de alteraciones de los tejidos del organismo, del desarrollo de las enfermedades, de cambios comportamentales y de la destrucción de la química del placer a nivel dopaminérgico y del glutamato.

Repito que aquí estamos hablando de actividades en las cuales la gente encuentra picos emocionales porque sabe que puede divertirse y por lo tanto no son manifestaciones que provienen desde adentro: se sabe  ya cuál es el resultado, a diferencia del hacer conocido nuestro Desconocido, nuestro Divino siempre nuevo. Una canción, a este propósito, decía: “Estoy fuera del túnel de la diversión…” puesto que se dice lo mismo cuando se sale de la droga.

En cambio cuando tales pasiones son alcanzadas  por medio de verdaderos impulsos interiores, el resultado no será analgésico debido a producciones cerebrales opiáceas, sino regenerador, por producción de sustancias dadas por el equilibrio opiáceo-cannabinoide que desembocan, justamente, también en la anandamide. La mente es el más astuto de nuestros enemigos que, con tal de sobrevivir, pone en movimiento  numerosas estratagemas gratificantes (endorfinas) como la búsqueda espiritual, la aspiración a la virtud o a la santidad. Mientras nuestro placer sea en términos de endorfinas, la plena actividad  reguladora de la Pineal nos está vedada.

GLÁNDULA PINEAL
La Glándula Pineal es un corpúsculo del tamaño de una lenteja, con forma de cono (por lo cual podría recordar una minúscula copa, el Grial), situada en la base de nuestro cerebro (o sea dentro de nosotros).

La Glándula  Pineal, según las filosofías orientales, en su plena actividad produce 972 sustancias y hormonas; la totalidad de esta producción corresponde a la del líquido de la inmortalidad del Grial, ambrosía o amrita, el néctar de los dioses, o sea la sustancia capaz de cambiar el código genético, provocando una acción opuesta a la de los maléficos péptidos hipotalámicos (neurohumores) creados enseguida de un estrés emocional.

Es sabido que quien bebe del Grial obtiene la eterna juventud, la sanación de todas las enfermedades y la iluminación; la Glándula Pineal es nuestro Grial fisiológico y podemos “beber” de ella un líquido de esa trascendencia, si la programamos a tales efectos.

La susutancia más conocida de la glándula es la hormona melatonina; esta hormona es un producto nocturno de la glándula y de noche, en ausencia del estrés cotidiano, tenemos el momento máximo de su actividad en cuanto cura y repara los daños de la fase de vigilia debidos a las influencias negativas que la mente ejerce sobre nuestro cuerpo.

Escirbe Laurence Gardner en su libro “Realm of the ring lords” “... la melatonina exalta y refuerza el complejo del sistema inmunitario del cuerpo, acrecienta la producción de energía física, ampliando el umbral de  resistencia a la fatiga,  regula la temperatura interna contribuyendo a una gestión óptima del sistema cardiovascular y es la sustancia antioxidante del cuerpo por excelencia, con efectos evidentes sobre los mecanismos antienvejecimiento y sobre la mente, desarrollando facultades paranormales".

Es por eso que beber del Grial significa extraer desde la naturaleza más profunda del Yo  y eso se manifiesta en el cuerpo como secreciones que contienen  melatonina y tantas otras sustancias de la Glándula Pineal; el resultado, a ciertos niveles, es la inmortalidad (efecto antienvejecimiento y reforzamiento del sistema inmunitario) y “la iluminación” (aumento de las facultades paranormales, de la intuición, etc.). El pequeño  cono, entonces, como la copa del Grial, otorga este jugo milagroso.

Beber del Santo Grial no es por lo tanto un hecho físico, o sea beber de la más famosa e inencontrable de las reliquias, sino que representa la adquisición de un elevado estado de conciencia que produce efectos biológicos específicos en el cuerpo  al punto de que el cuerpo bebe de la Glándula Pineal, finalmente libre de ser.

Una característica a tener presente deriva de la atenta abservación de un procedimiento de las Escuelas Iniciáticas: obligar a los Estudiantes a pasar al menos tres días en una gruta en la osuridad más absoluta para hasta que la Pineal se activase al máximo de sus posibilidades.
Un discurso especial debe hacerse sobre la malatonina: en las primeras  horas de sueño, los niveles de corticoides alcanzan el cero y la melatonina aumenta, pero cuando el nivel de estrés es excesivamente alto (dominancia parasimpática o bloqueo del simpático-parasimpático), los niveles de corticoides permanecen altos o , como mucho, hay una gran producción de noradrenalina que bloquea la transformación de serotonina en melatonina. En ambos casos no hay producción de melatonina y dado que el cuerpo “sana” y reposa de noche, de este modo se explica el cansancio de la mañana y la ausencia de sanación.

La Glándula Pineal fue descubierta hace más de  2300 años por los médicos griegos  Herófilo y Erasístrato, fundadores de la gran Escuela Médica de Alejandría de Egipto. Después de ellos, Galeno la consideró una estructura perteneciente a las glándulas linfáticas y sólo a finales del 600 Descartes le dio una clasificación correcta.

En su obra “Discurso del método”, divide la realidad en  “res extensa“ y “res cogitans“. La primera representa la realidad física que es extensa, limitada e inconsciente, la segunda es la realidad física a la cual Descartes atribuye las cualidades de inextensión, libertad y conciencia.

Estas dos realidades son muy heterogéneas y fundamentalmente no pueden interactuar creando así un dualismo: cómo puede el hombre actuar físicamente (res extensa) según libre voluntad (res cogitans). Descartes afronta la cuestión en estos términos: ¿cuál es el punto donde en el hombre pueden interactuar los dos aspectos res cogitans y res extensa?

Fue así que se lanzó a considerar la epífisis como el órgano donde el alma inmortal (res cogitans) se encuentra con el cuerpo mortal (res extensa); se convenció de esto después de la constatación de que, desde el momento en que la única parte del cerebro que es sola y unitaria  (no dividida  ni desdoblada en dos hemisferios) era la Glándula Pineal o conarium, no podía ser otra que ésta el punto de interacción. Es importante subrayar que Descartes no sostenía que el alma estuviese contenida en el conarium, sino que éste no era otra cosa que el simple punto de interacción; partiendo de esto los médicos de la época consideraron la calcificación de la Glándula Pineal  como la causa de graves disturbios psiquiátricos  y de la misma locura, anticipándose 300 años a la Ciencia actual.

La Glándula Pineal no ha recibido nunca gran atención  por parte de la medicina occidental oficial, que por largo tiempo se ha limitado a  relegarla al ámbito de estructura que se atrofia después de la pubertad y de todos modos de incierta y no fundamental función, aunque ciertamente endócrina. Ha sido considerada, hasta hace algunos decenios, como un órgano casi superfluo, heredado de los reptiles en millones de años de evolución.

Sabemos que desde el inicio de los años "50 del siglo pasado, algunas sustancias de función  neuro-endócrina (neurotransmisores/hormonas) producidos por el cerebro fueron descubiertas por científicos que trabajaban en investigaciones ultrasecretas financiadas por el poder político, económico y militar. La financiación para la investigación pública en el campo Pineal siempre fue rescindida por tratarse de una “estructura minimal, carente de importancia”. Probablemente los detractores públicos de estas investigaciones financiaban ocultamente los estudios en  algunas fundaciones y universidades.

En tales investigaciones fueron trazadas las bases de la anatomía y la fisiología de la visión a distancia, de la telepatía, telequinesis y psicometría, óptimas armas  para actuar en todo campo sin molestias y sin dejar rastro.

En los años “60, gracias a los estudios “ocultos” sobre chamansimo, se intuyó el funcionamiento de algunos poderes ocultos de la mente. Fue descubierto que el consumo de algunas plantas usadas en los rituales de los chamanes, ponía al cerebro en condiciones no sólo de “observar”  un amplio espectro de la realidad (la gran visión de los chamanes), sino también capaz de modificar el ambiente y el cuerpo físico y que tales efectos y fenómenos eran reproducibles en otros sujetos después del consumo de las mismas plantas.

¿Esto podía significar que la alucinación del chamán bajo los efectos de estas plantas fuese tan real como la realidad del estado de vigilia? Dado que el sueño del chamán podía predecir, modificar o anular efectos materiales, tal  alucinación-sueño podía en un cierto sentido significar que:

  1. Algunas susutancias químicas, derivados indólicos (alucinógenos) en particular, inducen al Sistema Nervioso Central a incrementar la propia “coherencia cuántica” con creación de una onda piloto  que pone en marcha “el efecto observador“. En otras palabras, el acto de observación efectuado durante este estado es tal que el ambiente mismo pierde las características espacio-temporales observadas durante el estado beta (estado de vigilia común) y puede estabilizarse en un estado energético consonante con la onda piloto el observador. Tal arreglo energético “observador inducido” llamado en física cuántica “efecto observador”, posible en un estado de coherencia cerebral que ocurre durante una modalidad particular de conciencia que es el estado theta (llamado así por la presencia de ondas lentas 4-15 ciclos\segundo), químicamente inducido, provoca un arreglo molecular con cambios ambientales perceptibles en el estado de vigilia común (estado beta).
  2. Las percepciones de sujetos distantes entre sí pueden interactuar, con el desplome de la definición de realidad, llegándose a entenderla como una alucinación de masa.

El misterio de la “gran visión” de los chamanes, de la intercomunicación e interacción entre las mentes,  del efecto observador, es posible que esté contenido en algunas sustancias vegetales que son captadas por los receptores presentes en algunas células del SNC humano produciendo los efectos descriptos. Pero,¿por qué razón la “madre naturaleza” debía dotar al  SNC humano de receptores para sustancias que están en estructuras vegetales? La respuesta obvia es que tales sustancias son, por estructura molecular, casi idénticas a sustancias emitidas por gládulas neuroendócrinas humanas, las neurohormonas y los neurotransmisores que sean reconocidas por los mismos  receptores y por ellos  sean captadas y produzcan sus efectos como si fueran sustancias fisiológicamente disponibles: se produce entonces por vía exógena (mediante suministración de neurotransmisores) lo que sucede por vía endógena y fisiológica durante el sueño profundo y en los estados definidos como místicos espontáneos.

En los años “80 algunas investigaciones demostraron que el cerebro de los “místicos” tenía la peculiaridad de biosintetizar tales neurotransmisores en modo prácticamente continuo (con producción de fenómenos extrasensoriales y de bienestar psicofísico); al contrario en el hombre común tal producción está limitada al periodo de sueño profundo (el sueño R.E.M en el cual se registran en el electroencefalograma las ondas Theta).

Para los estudios llevados a cabo hasta el momento, la Glándula Pineal se configura como una estructura receptora y transmisora entre la energía del Punto Cero y el cuerpo que la contiene; seguramente en el futuro se descubrirá que las sustancias producidas por la Glándula Pineal son los fármacos que sustituirán a los psicofármacos y a la quimioterapia, hasta permitir la entrada en esos estados de conciencia en los cuales los místicos encuentran a Dios.

Mente y cuerpo, aunque totalmente separados y distintos, interactúan en el hombre: la mente puede influenciar al cuerpo y  viceversa. Para existir esta “comunicación” debía necesariamente existir un punto de interacción, en el cual la mente y el cuerpo pudiesen ejercer su recíproca influencia. Este punto de interacción debía encontrarse en el cerebro, porque las investigaciones fisiológicas del tiempo estaban demostrando cada vez más que el cerebro era el centro de las funciones de la mente.

... sigue en el libro


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